¿Tus Pensamientos Engordan?

Apr 07
Blog moni mente

Aunque no lo creas, el título de este artículo es 100% cierto. Más allá de las calorías, minerales, vitaminas y cantidades de comida, tus pensamientos son el ingrediente más fundamental del poder metabólico de tu cuerpo.

La relación que tienes con la comida está totalmente relacionada a tus pensamientos y sentimientos acerca de los que comes. Cada uno de nosotros tenemos una relación de por vida con la comida. Y no es accidente que las palabras que describen nuestras relaciones con las demás personas también se usan para describir nuestra relación con la comida: amor, odio, placer, aburrimiento, decepción, cambio, incertidumbre, etc. La relación que tienes con la comida es profunda y reveladora.

La manera en la que metabolizas los alimentos se basa en tus pensamientos. Esto quiere decir que lo que piensas y sientes ante cierto alimento es un determinante sumamente importante para la manera en la que éste te proporcionará su valor nutrimental. Por ejemplo, si te sientes culpable o te juzgas por comerte un helado, el hipotálamo (que se encuentra en el cerebro) va a registrar esta señal negativa y va a mandar señales a las fibras del sistema nervioso autónomo. Esto a su vez inicia señales inhibitorias al aparato digestivo, lo que significa que no estarás metabolizando tu helado de manera completa. Cuando las señales inhibitorias disminuyen, tu capacidad de quema calórica también disminuye, lo que causará que deposites tu “helado cargado de culpa” como grasa corporal.

No solamente los pensamientos que pasan por tu cabeza acerca de la comida se convierten reales en tu cuerpo por medio del sistema nervioso central, sino que también impactan de manera directa a tu sistema hormonal. La tiroides es una glándula que se encarga, entre otras funciones, de regular tu poder metabólico. Usando el ejemplo anterior, si tu actitud ante el helado es sana y positiva, se genera una respuesta en la que se libera la hormona tiroidea, lo que incrementa el metabolismo en cada una de tus células. En cambio si tus pensamientos y actitud ante el helado son de ansiedad y culpa, la hormona tiroidea se inhibe, lo que se traduce como un menor metabolismo y un aumento de deposición de grasa corporal.

Toda culpa en relación a la comida, negatividad acerca de tu imagen corporal o ansiedad a la hora de comer se registran de igual manera en el cuerpo y causan reacciones bioquímicas que aumentarán la producción de toxinas, disminuirán tu capacidad metabólica y tu digestión. 

Puedes estar comiendo la comida más sana del planeta, pero si tus pensamientos son “tóxicos”, el mismo efecto se verá reflejado en tu cuerpo. De la misma manera, puedes estar comiendo un platillo que se considera “chatarra”, pero si tu cabeza está conectada a tu corazón y estás viviendo desde ese centro de paz, amor y expansión, el poder nutritivo de ese platillo se verá totalmente aumentado.

Así que el punto es este: Aprende a disfrutar de tu comida. Siéntete en paz con lo que comes. No comas nada que te haga sentir culpable. Espero que estas palabras te ayuden a entender de manera más profunda tu relación con la comida y la vida. 

Para terminar este artículo, quiero anunciarles que a partir del mes de mayo me iré a vivir a Nueva York para seguir actualizándome en todos los temas relacionados a la nutrición y salud. Seguiré dando consultas de manera remota por Skype y teléfono, y reduciré el precio de las consultas un 40%. Si todavía quieres tener la oportunidad de consultas en persona, todo este mes de abril puedes venir a verme. Agenda tu cita escribiéndome a monica@monicarodriguez.com o visitando mi página www.monicarodriguez.mx.

En amor,
Mónica

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